La energía solar tiene muchas aplicaciones, es una fuente renovable que cuenta con una gran inversión a nivel mundial, por las posibilidades de satisfacer el consumo eléctrico de una manera más limpia.

La captación de la energía solar, puede aprovecharse de diferentes formas, mediante el método fotovoltaico y termoeléctrico. La diferencia entre ambos radica en que, la térmica utiliza un almacenamiento de sales de nitratos y se utilizan líquidos para generar la energía por medio del vapor, mientras que la fotovoltaica se sostiene unos módulos, baterías e inversores fundamentalmente.

Las plantas de energía solar termoeléctricas están pensadas para satisfacer otras demandas, gran parte de ella están en la industria. Su proceso requiere de dos elementos básicos: el sol y los heliostatos, estos interactúan para producir calor que luego se transformará en electricidad. Los que deseen saber cómo funciona, encontrarán información valiosa a continuación.

¿Cómo funciona el sistema termoeléctrico?

En este tipo de plantas se utilizan unos espejos llamados heliostatos, que servirán de receptores de los rayos solares, este llega a alcanzar temperaturas de hasta 1.000 ºC. Del calor se debe generar vapor al ponerse en contacto con fluidos, y este a su vez, servirá para movilizar turbinas que producirán la electricidad.

Las primeras plantas solo podían mantenerse operativos durante el día, pero hoy el calor que se almacena permite que pueda producirse energía por las noches. Asimismo, los heliostatos también se han perfeccionado, en las centrales actuales se instalan para seguir el movimiento de las orbita solar, tal y como lo hacen los girasoles, esto le da un mayor alcance en la captación de los rayos.  

Aparte de los espejos orientables, existen otros con forma de un disco son más pequeños con una geometría parabólica que almacenan la luz solar en un motor Stirling. También se puede encontrar otro de cilindros parabólicos que funciona como una tubería que concentra los rayos del sol.

Para almacenar esta energía, se utilizan sales fundidas, hechas de distintos compuestos de nitratos, de potasio, de sodio, y de calcio, que se constituye como un envase térmico eficaz. Claro está, que para que esta pueda acumularse y lograr resguardase, se requiere se alcance una concentración la radiación solar que llegue a una temperatura de 300 °C hasta 1000 °C.

Los colectores y dispositivos de sistema termoeléctrico

Independientemente del tipo que sean, todo sistema de energía solar termoeléctrico depende de colectores y dispositivos que garantizan la captación de luz para su conversión en energía eléctrica, alguno de ellos son:

Los reflectores: que sirven de espejos para capturan y enfocan la luz solar a otros de sus componentes importantes.

Los receptores o acumuladores: Estos permiten la circulación del tipo de líquido que al ser calentado despedirá el vapor. En algunos casos, se utilizan algunos gases, como por ejemplo, el carbón, en esta parte del proceso.

También existen otros componentes, como es el caso de los circuitos, que van ser los responsables de movilizar el líquido y el calor, y las bombas que son las que impulsan esta parte del proceso.

En el caso de los espejos en forma de disco cuentan con el motor Stirling, que se encuentra en el foco de la parábola que moverá la turbina que genera la electricidad en cuanto el vapor empiece a circular.

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